Un café con Silvia Barbeito | | ACOSTA'S Kitchen

Un café con Silvia Barbeito

LG.- ¡Eyyy! Antes de todo quiero darte la bienvenida por dejarte caer por la cocina de Acosta´s Kitchen, es un placer para mí tenerte aquí y espero que te sea un café de lo más interesante.

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Pero… Silvia, cuéntanos un poquito de ti para que te conozcamos mejor.

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SB.- ¡Gracias! Para mí también es un placer estar aquí, y quiero darte las gracias por invitarme a este café.

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Te cuento: soy una gallega testaruda (y lo de gallega es relevante, que siempre me entran ganas de responder con otra pregunta a las entrevistas), irónica, sarcástica cuando me paso, friki de pro, adicta al chocolate, vegetariana, amante de los animales y con más aficiones de las que puedo mantener.

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Soy correctora profesional (podéis ver mis trabajos recientes y mis «divagaciones» en mi página web: https://silviabarbeito.wixsite.com/servicioseditoriales ), lectora. Leo mucho. Demasiado. Todo. Por supuesto, es parte de mi trabajo como correctora, pero es que me encanta leer desde que tengo uso de razón. En cuanto al género, la verdad es que no podría decirte uno favorito. Leo de todo, y cuando digo todo, quiero decir exactamente eso. Si alguien de cuyo criterio me fío me dice que un libro está bien, me lo leo y listo. Sin fijarme ni en la sinopsis.

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También navego por el bonito mundo de las letras como escritora. Acabo de publicar mi tercera novela, que cierra una trilogía paranormal, ambientada en Galicia y con la mitología céltica como base.
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LG.- Mmmm interesante, interesante…
Háblanos sobre tu trayectoria como escritora. Cómo empezó todo, ¡vamos! ¿Tuvo que ver que te lanzaras por tu profesión como correctora?, y seguro que no me equivoco si digo «tú amor por las letras» (sonrisa picarona) y, por supuesto, Silvia, dinos cuáles son tus bebés literarios y el género que acostumbras a escribir y… ¿Con cuál no te atreves?

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SB.- Desde luego, no te equivocas con lo de mi «amor por las letras». Ni lo dudes. Es algo que ha marcado mi vida desde que aprendí a leer, allá por el Pleistoceno. Pero el resto del proceso fue más bien al revés. A ver si me explico: yo llevo escribiendo desde que tengo memoria, y escribiendo de manera «consciente», es decir, con la idea en mente de que alguien más podía leerme en algún momento, desde hace bastantes años (no te voy a decir cuántos para que no hagas cuentas, pero muchos). El caso es que por aquel entonces trataba con muchísimos escritores noveles, que nos apoyábamos y corregíamos unos a otros, y no tardé mucho tiempo en darme cuenta de que un montón de textos acababan en mis manos para corregir primero la orto y después el estilo. Y la cosa fue a más de tal modo que terminé planteándome la corrección como salida profesional.

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¿Qué pasó? Que la profesión hizo que escribiera muchísimo menos, así que, aunque siempre estoy escribiendo algo, hay mucho menos trabajo que me apetece compartir o publicar, por muchísimas razones. De hecho, tengo unas cuantas novelas por ahí, guardadas en un cajón, y que no sé cuándo verán la luz porque ahora mismo pasar por ese proceso se me hace muy, muy cuesta arriba. No tengo vida suficiente. (Risas).

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En cuanto al género, es cierto que lo más «grande» que he publicado es una trilogía de romance paranormal, que se llama «Trilogía del Velo», formada por: Más allá del velo, Velo del silencio y Velo de sangre bajo el sello editorial Phoebe. Pero mis «géneros madre» son la fantasía y, sobre todo, la parodia. Tengo un sentido del humor maldito y casi todo lo que empieza en mi cabeza como algo serio se transforma en una auténtica locura cuando lo traslado al teclado. No me preguntes por qué. Y el terror también es un género que me gusta, de hecho, participé junto con otros autores en la antología Calabazas en el trastero: peste, con el relato Todo empezó con aquella maldita lavadora con la editorial Saco de huesos.

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Y sobre con cuál no me atrevo… Pues te diría que con histórica. Me volvería loca revisando, corrigiendo, repasando, asegurándome de que no hay anacronismos, inexactitudes, fallos tontos… Que luego te pasas dos años documentándote y metes la pata en algo tan tonto como que tus personajes coman patatas antes del descubrimiento de América (esto es verídico. No recuerdo ahora en qué libro fue, pero sí que fue sonadísimo). Creo que si me decidiera a escribir histórica no saldría jamás del proceso de documentación. Y aunque consiguiera superarlo, me bloquearía en el de edición. En Acosta ya sabéis lo maniática que soy y lo que me pesa mi adicción al control y a querer mirarlo todo mil veces, así que calcula en algo como esto, que ya iría pensando en que puedo meter la pata una vez por párrafo. Quita, quita, no. No me atrevo. Y todo el que sí se atreva, y encima lo haga bien, tiene mi infinito respeto.

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LG.- Silvia… ¿Eres de las personas que necesitan cafeína nada más poner los pies en el suelo al despertar o tiras por algo más light? O mejor, te mejoro la pregunta y me pongo a modo cotilla ON…, ¿de qué se compone tu desayuno?

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SB.- ¡¡CAFÉ!! ¡Mi tesssoro! Soy una adicta confesa a la cafeína. Bebo café como agua a cualquier hora del día. Es más, si no puedo dormir, me levanto, me preparo un café con leche (algo que a cualquier otra hora aborrezco) y me quedo dormida al momento.

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Mi desayuno… Ajá, ya. Verás. Yo sé que es importante esto de la alimentación sana y lo de desayunar fuerte y… Y por mi parte llevo toda la vida esperando que una taza King size de café negro y un cigarro tengan todas las vitaminas que necesito para pasar la mañana.

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LG.- ¿Nos podrías sorprender con una receta típica de tu tierra o algún favorito? Pues aquí en la cocina nadie se escapa de dejarme una recetilla facilona para ponerla en práctica (sonrisa).

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SB.- Pues mira, a mí lo de cocinar me gusta más bien poco, pero sí te puedo dejar una receta de licor café casero que llevo años y años haciendo. Eso sí, una advertencia: lo que los gallegos consideramos «un licor café flojito» me parece que no es lo mismo que entiende el resto del mundo, así que prudencia al consumirlo. Está buenísimo y, si lo dejas madurar lo suficiente, entra fenomenal, pero a la fuerza he aprendido que para el resto del mundo puede ser muy peligroso si no has desarrollado inmunidad exponiéndote a él toda tu vida.

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Ingredientes:

1 l. de aguardiente blanca.

500gr. de azúcar.

150 gr. de café molido (o descafeinado, pero no sabe igual, conste).

Cáscara de naranja (opcional).

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Preparamos un almíbar con el azúcar y 100 ml. de agua. Cuando rompa a hervir, lo retiramos y lo mezclamos con el aguardiente. Añadimos la cáscara de naranja (sin la parte blanca, que amarga) y el café molido y mezclamos. Se tapa y se deja reposar durante diez o quince días en un sitio fresco y húmedo, removiéndolo a diario. Transcurrido este tiempo, hay que filtrarlo. Recomiendo hacerlo al menos un par de veces y con un colador de tela, hasta que no quede ningún resto.

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Y después de esto, paciencia. Se embotella y se deja una vez más al fresco… durante un año. Al cabo de cuatro meses ya se podría probar, pero no os lo recomiendo. Le va a faltar sabor y va a estar muy fuerte. Una vez listo, lo mejor es consumirlo muy frío, del congelador a ser posible, pero no os aconsejo ponerle hielo. Aguar el licor café puede hacer que las meigas os persigan de por vida para maldeciros por herejes.

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**También hay quien añade todos los ingredientes y lo deja reposar durante un par de semanas, luego lo filtra, lo cuela y lo hierve con el azúcar, pero a mí me gusta más de la manera que os digo.

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LG.- Te voy a hacer un mini test de preguntas/respuestas rápidas. Pero vamos que te dejo enrollarte un pelín.

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Allá vamos:

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*¿Color favorito? Cualquiera menos verde. Odio el verde. Pero si tengo que elegir uno, quizá el lila.

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*¿Mejor momento del día? A eso de las nueve de la noche, cuando me tiro en el sofá con, cómo no, un café, los pies en la mesa y la HBO en la tele.

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*¿Domingos en familia y paella? Nooo. Domingos de mantita, sofá, libro o serie. Aunque tengo una papelería que vende prensa. Mis domingos empiezan a las dos de la tarde. Hasta entonces, trabajo.

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*¿Un sueño? Hummm… No me gustan los sueños. Prefiero tener metas. Pero si me obligas, te diré que hay uno recurrente que incluye a Fassbender, una chimenea y una alfombra mullidita.

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*¿Cuál esa comida favorita que te hace salivar nada más verla/olerla? ¡Canelones de queso!

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*¿Derecha o izquierda? Ambidextra. Por esto de demostrar que soy gallega y me salgo por la tangente como puedo.

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*¿Tienes manías? … ¿Nos dices una? Tengo miles de manías. Miles, en serio. Odio que me cambien cosas de sitio, tengo miles de rituales diarios en los que sigo un orden que no altero jamás, nunca empiezo a escribir nada sin darle formato a la página, aunque solo sea para teclear una nota rápida, cuando duermo en un sitio extraño elijo siempre el lado que está más cerca de la ventana y más lejos del armario, sumo las matrículas de los coches que pasan cuando voy en el autobús… Pero, lo juro, no soy peligrosa. No mucho.

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*¿Dulce o salado? Dulce, dulce. Sin ninguna duda.

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*¿Bebida favorita? Aquí soy muy sosa: agua. Y café, claro.

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*¿Arriba o abajo? (Seguro que nuestra Coco Acosta «nuestra chica pornosa» está esperando esta pregunta, me juego un mes sin pestañas postizas ¡vamos!) Arriba, abajo y en cualquier otra posición imaginable que me parezca oportuna en ese momento.

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*¿Horóscopo? Sagitario. Mucho.

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*¿Qué opinas de nuestra web? Me encanta. Es muy dinámica y con contenido para todos los gustos.

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LG.- Y para terminar… me gustaría que nos contases… un deseo, un anhelo personal. No vale decir que quieres la paz en el mundo (guiño, guiño, codazo, codazo).

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SB.- ¿Ni un Bentley Continental? Maldición…

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No lo sé, en serio. Ya te dije antes que a mí lo de los sueños y los deseos y los anhelos no me va mucho, aunque algo habrá, déjame que piense. En el fondo, soy una persona muy simple: yo solo aspiro a vivir tranquila, nada más. Me encantaría tener muchísimo dinero, pero solo para no tener que pensar en él. Me encantaría poder viajar al menos dos veces al año y empezar por mi destino anhelado (¿ves qué bien llevado?) que es San Petesburgo, seguir por Finlandia y continuar a partir de ahí a donde me lleve la vida. Y me encantaría retirarme a una casa pequeña, con miles de perros, gatos, caballos y lo que se tercie y dedicarme a leer y escribir durante el resto de mis días.

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Y luego está lo de Fassbender, claro…

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LG.- Uyyy… lo que acaba de decir señoras y señores. Es que Fassbender es Fassbender, querid@s.

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Mil gracias por la compañía y el ratito, Silvia, en serio ha sido un placer tomarme este café en tan agradable compañía y subrayo la panzada a reír que me he dado. Chica, ¡eres la bomba! Que tengas mucho pero que mucho éxito con tus novelas y AUTORES/EDITORIALES echadle un ojo a la web de esta gallega ENCANTADORA de la cual sí puedo decir que hace un trabajo chapó y lo mima como si fuera suyo.

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Espero verte pronto y la próxima vez que sea con el SEÑOR LICOR DE CAFÉ CASERO al menos para catarlo.

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SB.- Mil gracias a ti, y cuando quieras vuelvo con una de mis botellitas de reserva de licor café.

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LG.- ¡Mil gracias a ti, guapura!

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Colaboradora VIP de Acosta’s Kitchen y creadora administradora del blog Gocce di Essenza. Esta gata madrileña con chispa, se lanzó a la aventura de formarse como nutricionista pero a los dos años tuvo que cambiar libros por trabajo. Más tarde un chef de cocina italiano la volvió loca entre plato y plato y formaron una familia. Apasionada de la música, libros, series, estética, arte y sobre todo de probar y crear sabores nuevos en su cocina.

Categories: Un café By Lou G. Acosta

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